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Cada día de estudio deja algo, por Txomin Bellido

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Cada día de estudio deja algo, por Txomin Bellido

Txomin Bellido Pérez comparte su experiencia como opositor a la carrera judicial.

Si tuviera que explicar qué recuerdo de mi etapa como opositor a judicatura, diría que fue una mezcla constante de esfuerzo, dudas, incertidumbre y, sobre todo, aprendizaje. Mi vida durante aquella etapa era estudiar muchas horas todos los días. La oposición acababa condicionando prácticamente todo: los horarios, los planes, la forma de organizar el tiempo y hasta la manera de entender los días. Había momentos en los que parecía que todo giraba alrededor del siguiente tema, de la siguiente preparación o de intentar hacerlo un poco mejor en el siguiente cante. Y, por supuesto, hubo sacrificios, cosas a las que tuve que renunciar y momentos en los que me habría gustado poder hacer muchas de las cosas que hacía cualquier otra persona de mi edad. Pero, con el paso del tiempo, empecé a descubrir que aquel esfuerzo también estaba produciendo algo.

Al principio, el temario parece inabarcable, no sólo por la cantidad de temas que hay que estudiar sino por el hecho de que hay conceptos que cuesta entender, temas que parecen imposibles de memorizar y días en los que terminas de estudiar con la sensación de que no has hecho suficiente. Creo que esa sensación forma parte de la oposición y es probablemente una de las cosas más difíciles de gestionar, ya que muchas veces no puedes ver el resultado de tu esfuerzo inmediatamente. Sin embargo, llega un momento en el que empiezas a notar pequeños cambios: temas que antes no recordabas empiezan a salir, una materia complicada comienza a resultar familiar y empiezas a desarrollar los temas con mayor naturalidad.

Hay que entender que la oposición no se construye únicamente con los grandes días, esos en los que todo sale bien y terminas satisfecho con tu trabajo, sino que se construye también con los días normales en los que hay que sentarse a estudiar cuando estás cansado, repitiendo un tema que ya has visto muchas veces. La oposición es un duro camino de aprendizaje, al igual que de disciplina, de constancia, de paciencia y de la capacidad de seguir trabajando incluso cuando los resultados no aparecen inmediatamente.

Por eso, a quienes estáis ahora mismo opositando, me gustaría transmitiros algo desde la experiencia de haber estado ahí. Hay que intentar no ser excesivamente obsesivos con el temario que os falta y, a la vez, hay que mirar también lo que habéis ya conseguido con los temas que ya tenéis estudiados. Quizá hoy no os sintáis preparados o penséis que todavía queda demasiado o que haya días en los que dudéis de vosotros mismos o en que el esfuerzo os parezca desproporcionado respecto al resultado, pero cada día de estudio deja algo. Cada vuelta al temario, cada preparación, cada cante, cada error y cada tema que finalmente conseguís dominar os acerca un poco más al objetivo que os habéis propuesto.

Ahora que ha pasado el tiempo y puedo mirar aquella etapa con cierta distancia, no recuerdo únicamente el cansancio ni las horas de estudio, sino que recuerdo también la satisfacción de notar cómo iba aprendiendo y cómo aquello que al principio parecía tan lejano empezaba poco a poco a estar a mi alcance. Por ello, si estás ahora mismo en ese camino, sólo puedo decirte que tengas paciencia contigo mismo, que no todos los días tienen que ser extraordinarios y que lo importante es seguir construyendo.

Al menos en mi caso, cuando finalmente llegué al otro lado y pude mirar atrás, tuve la certeza de que todo el esfuerzo, todas aquellas horas y todos aquellos sacrificios habían merecido la pena.

Txomin Bellido Pérez

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